Kenya. Dadaab, Campo de refugiados

Julio de 2011, la zona del Cuerno de África es azotada por la peor sequía en las últimas 6 décadas. Dadaab, el campamento para personas refugiadas en el noreste de Kenya está compuesto por tres asentamientos; Dagahaley, Ifo y Hagadera. Cada uno de ellos tiene una extensión equivalente a 900 campos de fútbol. Fundado en 1991 para acoger a personas que huían de la guerra civil de Somalía y preparado para albergar a no más de 90.000 personas, cuenta con más de 300.000 habitantes.

A la violencia del conflicto somalí, sumido en el caos por más de 20 años, y el abuso sobre la población de Al Shabab, grupo fundamentalista radical que controlaba gran parte del país, se le sumó una sequía devastadora. Sin divisarse el final del conflicto, el número de refugiados que huyen hacia Kenia y hacia otros países del Cuerno de África sigue creciendo. 

Deben realizar una travesía no menor a 30 días caminando sin comer ni beber, expuestos a los abusos de los soldados y presentando tasas de desnutrición que lindan el umbral de emergencia. Nada más llegar y registrarse un refugiado recibe una tarjeta para acceder a la comida provista por el WFP aproximadamente cuarenta días después. Las raciones de comida no alcanzan. El agua tampoco es suficiente para todos. Sólo cuenta con 18 fuentes de agua para más de 300.000 personas. Los menos afortunados tienen que caminar hasta 3km y a menudo se acaba antes de que llegue su turno. Entre kilómetros de arena y arbustos se desparraman cientos de miles de iglús de paja y ramas, o tan simplemente de cartón. Quienes llegaron hace años han puesto incluso plásticos blancos de la ONU en el techo, o puertas hechas de latas de comida donada por USA.  

Hay quienes sólo conocen este mundo, nacieron y crecieron aquí. El Gobierno no permite que los refugiados se integren en la sociedad. Si son detectados por la policía fuera de la zona de confinamiento, son multados, detenidos y hasta expulsardos ilegalmente.